lunes, 6 de abril de 2020

DÍA 21 de Confinamiento: Noche de pizza

Sí. Lo sé. Mi propósito de hacer un diario ha dejado un cúmulo de días entre el 3 y el 20 ahí en el limbo. I know.  Pero entre que la primera semana fue un caos absoluto, sin saber bien organizarme entre el teletrabajo, la casa, los niños, y la segunda semana caí en una especie de caos vital debido a un resfriado que acabó en paranoia mental... las ganas de escribir se esfumaron.

Hoy he encontrado un instante, un instante mientras espero la pizza que mi marido ha hecho, y mientras me llega el olor del horneado... me he dispuesto a escribir unas letras. Qué voy a contar yo que no sepamos todos, que los días van pesando, que hoy ha hecho un día muy nublado, con niebla continua todo el día y eso lo hace un poco cuesta arriba a veces. No siento esa necesidad imperiosa de salir, quizás lo que más echo de menos de todo es poder salir a andar por  los caminos de la estación o por la parra. Estirar las piernas y sentir el olor de la naturaleza. Por supuesto, ver a mi familia, a mis amigos,  compañeros del trabajo y poder salir a tirar la basura o a comprar sin el miedo metido en el cuerpo.
Tengo que decir que en todo este tiempo he aprendido que no necesito mucho para ser feliz. Una sonrisa de mis hijos, unas risas con mi marido, escuchar música para bailar un poco, comida rica, y tranquilidad. Es curioso, siempre me faltaba tiempo para todo, y me he dado cuenta que tenía todo, incluido ese tiempo, era cuestión de saber organizarlo. Es cierto, que el confinamiento con niños no es igual que con ellos, que una no tiene tiempo todo el día para leer, ver series o hacer otras cosas que me gustaría, pero jugar es algo que me gusta y se me había olvidado, ha sido un buen descubrimiento. Hay tanto que aprender de los niños... ellos están felices, contentos, porque están en casa con sus padres, en realidad tienen algo ahora que antes no, el tiempo con nosotros, antes corríamos de un lado para otro desde que abrían los ojos por las mañanas, ahora pueden disfrutar de la calma y el juego, es otra forma de sentir la vida, de disfrutar, no se quejan de estar encerrados, el mayor echa de menos su colegio y sus amigos, pero no excesivamente, es feliz aquí, porque tiene todo lo que necesita, AMOR. Y son felices con cualquier cosa. Estoy aprendiendo tanto de ellos...

Reconozco que dejé de ver las noticias, hubo una semana entera que no sabía que estaba pasando fuera, no podía con esa carga, necesitaba quitarme ese peso porque sino no podía ni andar. Yo bastante tenía con organizar un centro y una enseñanza virtual de la noche a  la mañana. Bendita locura la de miles de profesionales que lo han dado todo estas dos semanas intensas.

Yo estoy en casa. Estoy sana. Mi familia está bien. Soy una privilegiada. Prefiero vivir en el presente, estoy haciendo mucho yoga y meditación porque me sirven para controlar la ansiedad. Eso me hace bien. No quiero lo que me haga mal. Otra enseñanza, agradecer lo que tengo cada día, y no agobiarme con lo que pueda venir, eso ya se afrontará.

Y ahora, me voy a comer la pizza. Y mañana, será otro día. Martes santo para ser más concretos. Mañana hablaré de la Semana Santa. Hace justo un año estaría terminando mi Pregón de Semana Santa 2019. 

domingo, 15 de marzo de 2020

Día 2 de Confinamiento.

Lo titularía... hoy ya me he puesto nerviosa. Y sólo es el  día 2.
Mi hija me persigue por todas partes de la casa y no consigo despistarla. Y eso que mi marido está en casa, mañana que tiene que trabajar, creo que va a ser horrible.
Me levanté sobre las nueve, al menos no madrugaron tanto, bajamos, desayunamos, recoger un poco...
 Y el resto del tiempo jugamos en el patio. Hicimos el dibujo del arcoíris y TODO VA A SALIR BIEN. Pero aquello fue un caos... Dios mío. Niña quita color a niño, niña tira el cesto de las pinzas, niño enfadado porque niña coge color, niña coge todos los colores y los tira por el suelo, niño llora, niña coge dibujo del niño y lo arruga, niño pega a niña, niña pega a niño, los dos lloran, yo también quiero llorar... acto seguido acaban los dibujos y los pegamos en la puerta de la calle. No me da tiempo ni a cerrar cuando salen corriendo para el patio... niño coge manguera, niña se pone debajo, niño ríe, niña llora, mami grita, marido baja que estaba arreglando el estudio. TODOS PARA DENTRO.
Después de ese tiempo a preparar comida. Comemos, recogemos, niña se duerme y niño juega. Un ratito para seguir viendo Outlander. Momento calma del día.  Pero dura poco, niño viene con su monopoly Junior. A jugar. Gran momento, compro todos los hoteles del juego, gano mucho dinero, y niño después de reírse mucho acaba llorando porque ha perdido. Nuevamente al punto de partida. Hora de la merienda. Niña se despierta también, zumitos de naranja, frutita y muchas galletas, para compensar.
Y es el momento de hacer algo que mañana hay teletrabajo, madre del amor hermoso, dejo planteada la semana de mis grupos, directrices al claustro y me pongo a escribir esto, mientras mi niña se sube y se baja porque también quiere teclear. Esto va a ser complicado, muy complicado.

Me he agobiado ya hoy, lo reconozco. Miro las estadísticas, miro lo que puede llegar a pasar y me acojona, me acojona esta incertidumbre. Yo estaré confinada, con mis dos niños. Pero mi marido tiene que seguir yendo a trabajar, y me da mucho miedo,  así no vamos a estar libres del virus, y quién me dice que no lo tenemos ya, o alguien con quien he estado estos días lo tenía. Tengo miedo. No puedo evitarlo. Como decía una compañera hay que concienciarse que lo vamos  a pillar muchos, lo importante es no contagiarlo al grupo de riesgo.  Se me va a hacer muy difícil tantos días sin ver al resto de mi familia, pero es necesario, hay que confinarse.

He salido de casa un momento, que ha sido para tirar la basura al contenedor de la esquina. He deseado tanto tener perro... Y de nuevo me ha recordado a The Walking dead. Da todo esto tanto miedo.  Pienso también en toda la gente que tiene que seguir trabajando por los demás, sanitarios, tenderos etc. mil gracias, a todos, sois unos valientes.  Por eso mismo los demás debemos quedarnos en casa, es la única forma de pararlo o retenerlo.
Hablé con mi abuelilla Felisa hoy, me dio mucha pena, esto parece una guerra hija, no entiendo nada, ¿no estaremos en guerra y tus tías no me lo dicen? Lo que tuvo que pasar la gente mayor en aquella época, qué locura. Y lo que nos está tocando vivir ahora, es que no me lo puedo llegar a creer de verdad.
Ahora a las ocho es el homenaje de los aplausos. Mi hijo está emocionado de salir a aplaudir así que ahora saldremos.
En fin gente. Este ha sido el día 2. Ánimo. Y fuerza.  Y TODOS EN CASA.




sábado, 14 de marzo de 2020

Día 1 del confinamiento.

DÍA 1

Buenas tardes. He decidido que voy a escribir un diario de estos días y compartirlo con vosotros. Que nadie espere una obra literaria que no es más que una chorrada para pasar el tiempo (15 largos días)
Me desperté temprano, en realidad me despertó mi hija con su "mami mami, teta, teta" y saltó a la cama. Miré el reloj, y eran ya las ocho. No pude volver a dormirme. En realidad llevo durmiendo mal toda la semana, todo esto del COVID19 me tiene muy nerviosa. Bueno, a mí y a todo el mundo como es normal, no estoy preparada para una pandemia.

El día de ayer no lo voy a meter en el diario, mejor lo obvio. Porque fue demasiado intenso. Sin clases, virus extendiéndose, tomar decisiones que influyen en la vida de más de cuarenta personas... en fin. Que ayer no estuve confinada por la mañana, así que no cuenta.

Me levanté de la cama porque mi otro hijo es muy madrugador y me fui con él al salón. Supuestamente mi idea era ir a comprar el pan temprano, que no hubiese mucha gente, pero entre una cosa y otra no salí hasta cerca de las 11 de la mañana. Me monto en mi coche, y digo, voy mirando a ver donde hay poca gente, no me hacía a la idea de que iba a haber tanta gente, mi pueblo es pequeño. Fui dando un paseo por el pueblo, dentro de mi coche, y fui viendo las colas de gente en la calle esperando para entrar en las tiendas. Y paré donde no había nadie. Compré el pan y me marché. Fui a visitar a mis padres un instante, desde la puerta, mi madre que entrase, pero no , ellos más de 65 años y mi abuela de 95, como para entrar yo.  Los saludé, me dieron desde la distancia unas cosas que tenía allí y para casa de nuevo.

Ohhhh, no puedo dejar de contar que parte del tiempo lo he perdido mirando el WhatsApp, grupo de profes preguntando dudas, planteando alternativas posibles para la docencia online, otros grupos por otro lado de amigas, risas, memes, preocupaciones, informaciones varias, histeria colectiva, más memes de papel higiénico...
Y sí, saco el tema del papel higiénico, porque si el virus no produce diarrea (o sí y si es por eso chitón)  no entiendo la histeria de comprar montones y montones de paquetes. No lo veo de primera necesidad. Si uno está en casa se puede limpiar las posaderas de otra forma, se me ocurre en la bañera con jabón, mejor sería comprar mucho jabón para lavarse las manos, culillo, chochete... ustedes me entienden.
 Bueno a lo que voy, tras eso llegué a casa. Los dos niños correteando. Todo revuelto por el salón. Mi marido por allí. Y dije ea, esto ya sí que es el confinamiento de verdad.  Recoger, poner lavadoras, limpiar un poco, tender, hacer de comer... las cosas normales de algunos sábados pero con una diferencia: sin prisas. Sí señores he encontrado hoy el lado positivo, que no había que correr porque como no había nada que hacer después, blanco y en botella.
Luego me ha dado tiempo a crear el Clasroom de otro grupo, subirles material, y pensando si me grababa explicándoles algunas cosillas. Vamos esto del COVID 19 va a hacer avanzar mucho a la enseñanza porque nos vamos a inventar todo lo que pueda ser efectivo con los medios que tenemos y sobre todo que nuestros alumnos y alumnas tengan de verdad a su alcance. Amigos, que el Guadalinfo lógicamente no está abierto, y muchos no tienen ordenador con Internet. Todo el día confiscando móviles... ironías de la vida, y son los que ahora nos van a salvar la vida en esto del teletrabajo educativo.

Bueno, me ha dado tiempo mientras la chica dormía la siesta a ver el capítulo 3 de la nueva temporada de  Outlander,cuando todo esto pase tengo que visitar Escocia, ohh yeaaah. Ese Jaimie, esos paisajes...
Y después al patio otra vez con mi nene, a jugar a la pelota, a recoger la ropa, a respirar aire. Ahí me ha dado un momento de agobio, lo reconozco, el no salir a andar eso me ha dado angustia. Dos veces me ha pasado hoy: cuando iba en el coche por mi pueblo y no había apenas gente, tiendas cerradas, bares casi todos...The Walking Dead. Acojona tela.  Y eso que es solo en día 1. Mejor ni lo pienso. 

Después han llegado las noticias del estado de alarma y que esto es ya encerrada, encerrada. Menos mal que mi patio es grande, menos mal. Que dos semanas más largas me esperan.

Y aquí estoy, sentada en el patio escribiendo esto, supongo que el resto del día entre bañarse, preparar cena... A ver si veo esta noche La trinchera infinita que la tengo ahí esperándome.

Hasta mañana. Paciencia gente, y cada uno EN SU CASA. 



viernes, 4 de noviembre de 2016

ESCRIBIR



Escribir, bonita palabra. Así llamamos a esa acción mágica de ir uniendo letra a letra para formar palabras, para crear ideas, para sentir la vida a través de ellas. Comencé trazándolas a mano y poco a poco plasmándolas a través del tecleo, del suave sonido celestial que se produce al presionar tu dedo con ternura sobre cada una de las letras que sirven de instrumentos para plasmar el sentir más profundo de tu propia alma.
¿Qué haríamos sin este don divino? Para algunas personas, se convierte en un modo de vida e incluso creación y evolución personal desde la adolescencia. Hace pocos días, encontré un cuaderno mío de mis estudios de bachillerato, lleno de matrices y de derivadas, números y simbología que ha debido ocultarse en el fondo de mi cerebro porque no recuerdo absolutamente nada de aquellas matemáticas. Me dediqué a mirar con cierto asombro, aquella sucesión de ejercicios perfectamente corregidos y completos, y justo cuando terminaban esos números me reencontré con mi yo adolescente. Allí estaba yo, con mis escasos diecisiete años reflexionando sobre la vida, entre clase y clase y en la parte de atrás del cuaderno. Y aunque escritos con muy mala letra planteaba una serie de ideas muy bien argumentadas en torno al paso del tiempo, la libertad o injusticias sociales. Mi yo se desahogaba así, conversando con un papel y unas letras, y a veces, intercambiándolo con una de sus amigas, pasándose sus escritos mutuamente y estableciendo entre ambas, de por vida, una conexión irrompible entre sus almas.
Esa niña ya forjaba las ideas que me marcarían de por vida evolucionando a través de las palabras. Y es que ese modo de vida y gusto por la escritura hizo que estudiara periodismo, y que acabase siendo profesora de lengua y literatura. Y, aunque esta vida tan perfectamente planificada ajustada a los horarios laborales y un largo etcétera de excusas me alejen de la escritura, siempre ese gusanillo  me sube por la tripa y de vez en cuando me pide explicaciones por el abandono y la sequía a la que tengo sometida a las palabras de mi mundo interior. Y como bien dijo el gran Antonio Machado, “caminante no hay camino se hace camino al andar” y esta tarde he regado un poquito ese sendero de letras, aprovechando la  hermosa lluvia otoñal.

jueves, 28 de abril de 2016

HUMANIDAD

Quizás es del ser humano esa cualidad que consiste en mirar para otro lado y no ver los problemas de los demás.
Quizás nos hace fuertes el no ser solidarios, el permanecer totalmente impasibles ante la desgracia ajena. El no ponernos en el lugar de otro siempre que no nos afecte muy de cerca. Quizás, puede ser, quizás.
Pero cada día me levanto frente a la barbarie de una humanidad castigada por guerras, por crueldades absurdas, por muerte, exterminio. Niños que mueren sin haber podido llegar a ser hombres, mujeres que caminan con sus hijos pasando frío, aguantando la lluvia e intentando llegar a un país que brinde a sus hijos un futuro mejor. Se me parte el alma al ver tanta desgracia gratuita, tanta indiferencia. ¿Acaso no podíamos ser nosotros? ¿Acaso no son hombres, mujeres y niños de carne y hueso? ¿Por qué es el ser humano tan cruel y muestra tanta indiferencia? Y no hay que irse tan lejos, porque a veces, la tristeza, la desgracia y el odio están a la vuelta de la esquina. Y quizás, con una palabra, con un gesto de apoyo o una sonrisa de cada uno de nosotros bastaría para hacer un mundo mejor.

Pienso ahora en nuestra santa, y como se portaron con ella, con nuestra Eulalia bonita, en la época en la que vivió. Por su fuerza y voluntad, por su creencia en Dios, acabaron con su joven vida, de la forma más cruel y malvada que se puede imaginar, quemándola viva. Por sus ideas, por su fortaleza y no negar los principios en los que creía fielmente, nuestra Eulalia ha sido recordada, venerada, y como no, amada.

Por eso santita mía, te pido por esta humanidad, por esta sociedad. Que intercedas por nosotros y nos cuides, y puedas ayudarnos a hacer un mundo, un país o un pueblo mejor. Uno a uno, granito a granito, cada uno desde su ámbito personal y profesional, pero sobre todo, nos ayudes a ver la vida de otra forma, a ayudar a nuestros hermanos que están al lado, a tender la mano, que a veces parece tan complicado como cruzar un río de lava ardiente. Que nos hagas solidarios, que nos llenes a todos los corazones de amor, porque con ese amor podemos vivir en un mundo más bonito, un mundo más alegre y colmado de paz. Siembra en todos nuestros corazones la alegría y si cada uno de nosotros hacemos un pequeño gesto, el mundo será un lugar mejor. Y gracias Santa Eulalia, gracias por darnos esperanza cada minuto de nuestras humildes vidas.

Escrito para el libro de Santa Eulalia 2016.

viernes, 23 de mayo de 2014

Bolita


En estos tiempos que corren, en los que la crisis, el paro, las angustias y decepciones están a la orden del día, de vez en cuando viene bien un poco de humor y reirse de uno mismo.
Y eso es lo que hago yo hoy, hace mucho que no escribo, porque entre mi peque y el trabajo apenas me queda tiempo ni para encender el ordenador. Pero hoy he encontrado un ratillo para quitarme el mono, y para poder hablar de algo que imagino que les pasa a todas.

Esto va dedicado a esas señoras, bueno y también señores, (porque no va la indiscrección solo asociada al género femenino) que me miran la tripa y vuelven a mirarla, pero no son capaces de contenerse, y por supuesto no se muerden la lengua y al final como poseídos por una necesidad imperiosa te dicen: “¿niña...(se relamen como de gusto antes de decirlo) estás embarazada de nuevo?”. Y tú, con una mezcla de angustia, rabia y al final resignación le contestas muy cortesmente: “No señora no, ¡simplemente estoy gorda!”. Y de repente, les entra como un apuro, irreal por supuesto que sí, y te dicen: “eso es normal, poco a poco te quedarás delgada, si estás dando el pecho...” . Y de momeno piensas, esta tarde voy a hacer deporte y no pienso comer nunca más.

Y es irónico cuando te has pasado media vida intentando tener menos tripita, porque una, todo hay que decirlo, siempre ha sido barrigona. Y esto tiene un trasfondo, la sociedad es muy cruel con las mujeres y los estereotipos físicos, tenemos que estar perfectamente depiladas, sin michelines, cuidada la cara, vestidas a la moda, 90-60-90... y ¡caramba!, la belleza exterior no tiene que coincidir con esos cánones, cada mujer es bella en sí misma, combinando su interior y exterior y ya está bien de tantas tonterías. Y es por culpa de esta sociedad, que vivimos acomplejadas, unas por la tripa, otras por la nariz, otras por las piernas, las caderas... los hombres, seamos realistas, no tienen esas preocupaciones, la mayoría, y no me gusta generalizar, son felices con sus tripitas cerveceras cuando les salen, y las lucen orgullosos, enhorabuena a todos por ello. 
Y es que quizás la culpa sea nuestra, que somos nosotras mismas las que nos dedicamos a mirar a las demás: "y esta está demasiado delgada, y la otra tiene estrías, y aquella de allí arrugas...", deberíamos querernos un poco más.

Y volviendo a mí, y a mi barriga, nunca olvidaré cuando comenzaba a trabajar de profesora, hace ya casi siete años, era mi segundo destino de interina, si hago memoria, debía tener por aquel entonces la tripa que tengo ahora, porque estaba más rellenita. Estaba en clase y veía como dos alumnas cuchicheaban mirándome la barriga, hasta que una dijo en medio de la clase: “ maestra, ¿para cuando el niño?”, recuerdo que me cabreé, y castigué la niña con una redacción sobre la importancia de ser discreto y ponerse en el lugar de los demás, después me pasó lo mismo en otra clase, hasta que me dio por nadar para bajar la tripita. Sudores, y sudores hasta que estaba casi casi planita el año pasado...pero... llegó Manuel.

Sin duda, el verano pasado el más feliz de mi vida luciendo barriga, sin preocuparme de los michelines tostándome al sol en la playa y la piscina. Y fijaos que tontería más grande porque cada una tiene el cuerpo que tiene y ya es hora con 33 años de haber aceptado que la barriguilla es parte de mi persona pero... qué va, no hay manera, que me queden apretados los vaqueros, que parezca que estoy embarazada de nuevo... cuesta trabajo asumirlo.

¿Pero sabéis que os digo? Que hay cosas más importantes que estar a la línea, que si tengo tripa miro a mi niño y se me quita la angustia, y que la gente podía ser un poquito más considerada y no decir todo lo que se le pase por la cabeza, sin ponerse en el lugar de los otros, empatía señoras y señores, se llama empatía.
Y a quien no le guste mi cuerpo que mire para otro lado,estoy contenta con lo que soy, afortunadamente hay cosas más importantes por las que preocuparse, motivos por los que luchar y dejar vivir al prójimo tranquilo. El camino es dejar de tener complejos y quererse a uno mismo sea como sea. Y reírse de uno mismo,es la mejor medicina contra las absurdas críticas de los demás. Sean felices.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Una Navidad especial

De todas las que recuerdo en mi vida, esta es sin duda la más especial. La más bonita porque tú estás en ella, porque la alegría con la que me  haces despertar es lo más increíble que he podido experimentar nunca.
Jamás pensé que se podía querer tanto, nunca creí que una mirada, una sonrisa pudiesen ser lo más valioso que exista sobre la tierra.
Hoy hace dos meses que naciste, dos meses en los que dejé de ser yo sola, en los que el egoísmo e incluso frialdad de centrarse en una misma se evaporaron de un plumazo. Ahora todo mi mundo eres tú, y lo siento gustosa, siento que despertarme a tu lado, ver si duermes, mirar si quieres comer, verte patalear mientras te cambio el pañal. Cada día es nuevo y maravilloso, cada día es especial porque estás tú. 
Tus sonrisas en sueños poco a poco se han trasladado de la vigilia y sonríes mirándome a los ojos, sonríes cuando te digo guapo, al oirme cantarte canciones y al hacerte cosquillitas en los pies.
Sonríes porque eres feliz y eso me hace aún más dichosa. 
Es alucinante como una personita tan pequeña puede cambiar tanto tu mundo. Y estas navidades van a ser muy especiales para mí, para nosotros, para la nueva familia que hemos formado. Porque tienes que saber que no sólo a mí se me cae la baba al mirarte, también a tu padre, que te quiere tanto como yo. Y eso también me hace feliz, teneros a los dos en mi vida cada día. Mis dos hombres.

 Dos meses ya... parece que fue ayer cuando te tenía en mi tripita dando pataditas, pero no, ya tus ojos, los más hermosos del mundo, me sonrien cada día. Es tan especial cuando me coges con tus manitas un dedo, cuando lloras y al estrecharte contra mi pecho te calmas, haces sin duda, que me sienta importante, que me sienta tu MADRE. Sí, porque es lo más hermoso que le puede pasar a una mujer, ser mamá. Y no quiero ni imaginar la sensación que tendré cuando lo digas con tus propias palabras, si ya ver tu risa y tus primeras lágrimas ha sido maravilloso. Ahora entiendo lo que me quiere mis padres, y por qué pase lo que pase, siempre están ahí. Gracias.

Y a todos los que me seguís... os deseo que seais tan felices como lo soy yo. ¡Feliz Navidad!



lunes, 30 de septiembre de 2013

Queda tan poco...

Yo que pensaba que no iba a llegar nunca el otoño, ni se iba a terminar el verano y como no llegar la fecha en la que casi estoy cumplida...y lo que es más importante, el vivir pensando qué día será el que vas a venir conmigo y si me voy a poner de parto.

Imagino que todas las mujeres que han sido madres habrán pasado por esta sensación, que es cuanto menos extraña y contradictoria. Por un lado, estás deseando que llegue el momento para tener a tu bebé entre tus brazos, pero por otro dices... si está muy calentito dentro para qué va a salir ya, con lo tranquila que yo estoy... y como no, todos los miedos que acarrea el ponerse de parto. Y ese pensamiento que me invade a veces... "¿sabré cuando estoy de parto? Si no he sentido nada raro hasta ahora". Si haces ese comentario en voz alta delante de mamás, te miran sonriendo y diciendo: "ya te enterarás, anda que no te vas a dar cuenta", lo cual te hace acojonarte aún más. Hombre, una va mentalizada de que va a doler mucho y esas cosas, pero como es algo nuevo, nunca sabes a que te enfrentas exactamente y siempre queda la esperanza de... a lo mejor a mí no me duele tanto. (Oye que la esperanza nunca se pierde, y lo que es mejor, la epidural existe).
En fin, que como todo en este mundo, son experiencias que hay que vivir y que hay que ser valiente. No queda otra... salir tiene que salir por mucho que me guste ver como se me mueve la barriga con los movimientos de Manuel y sentir que le gusta la música cuando se la pongo cerca. Ya se la pondré también entre mis brazos...

Bueno, os dejo con este día melancólico de otoño, último día de septiembre. Disfrutad de las hojas secas.


martes, 30 de julio de 2013

Ayyy Manuel

La verdad que es complicado explicar con palabras lo que siento cada vez que te mueves, cada vez que me das una patadita o cada vez que me doy cuenta que no estoy sola. Estás conmigo desde hace casi siete meses, pero es ahora cuando te siento más intensamente.
Se pasaron las fatigas, el mal cuerpo, y la sensación extraña de saber que tienes un ser creciendo en tu interior, esa sensación que hace que no llegues a creeerlo con certeza, esa incertidumbre que se genera dentro de tu ser.
Pero ahora ya es distinto. De 29 semanas, mi tripa está grande, siento tus movimientos, que respondes a mi voz, al tacto de mi mano cuando rozo mi piel. Tú ya estás con nosotros, ya eres parte de mí, de mi ser, te quiero y aún no he visto tu cara. Y creo que me sientes, que me entiendes y que entiendes lo que te hablo, lo que te susurro y lo que te canto. Yo creo que conoces ya lo que va a ser parte de tu vida, los sonidos que rodean mi existencia que no tardará en ser la tuya.
Es increíble como estar embarazada hace que cambie todos tus esquemas de vida, de repente todo gira en torno a este niño que va a llegar, porque eres niño, un bebé, y tienes ya nombre, te llamas Manuel.  Yo jamás me había interesado por cosas de la maternidad, por lo que hace falta para el bebé, de hecho apenas he tenido contacto con niños pequeños, y en apenas unos meses, es como si hubiese hecho un máster intensivo. He leído revistas, libros, páginas web... una locura para que no le falte de nada, o al menos, no le falte lo necesario.  Y mejor ya no pienso en las miles de historias que me cuentan sobre el momento del parto. En eso mejor no pienso, como cada nuevo proyecto que he emprendido en mi vida,  lo haré con arrojo y coraje...no me queda otra. 
Sin duda, cariño mío, me haces sentirme tan feliz y tan dichosa de llevarte en mi interior, que ahora mismo no lo cambiaría por nada de este mundo. Creo que esta experiencia es una de las más maravillosas de mi vida, me cuesta trabajo expresar la felicidad que siento. A veces, esa felicidad se mezcla con angustia e incertidumbre a que vaya todo bien, pero supongo que no dejan de ser miedos de primeriza.
Llevo cantándote dos canciones que ya debes odiar desde que eras un garbancito: Sabor de amor, Pin pon es un muñeco y últimamente se ha unido al repertorio Susanita tiene un ratón. Creo sinceramente que debería plantearme aprenderme canciones de cuna bonitas y otro tipo de canciones o me vas a odiar. Pero estoy segura que te gustará la buena música como a tu padre, porque cuando la escuchas no dejas de moverte.
En fin, pasado ya el mes de julio, cada vez queda menos para tenerte entre mis brazos, entre tanto, seguiré disfrutando de tus movimientos y pataditas y arreglando tus cositas para que cuando llegues todo esté a la altura de lo que te mereces.
Un beso de mamá. (Nunca me había llamado a mí misma así... mamá...¡qué bien suena!)


jueves, 25 de abril de 2013

Primavera

No escribo desde enero, desde el invierno aciago y lluvioso que ha impregnado nuestras vidas durante meses. El sol oculto semanas tras semanas, la lluvia resbalando gota a gota por el cristal, el moho y la humedad apareciendo por las paredes, el ambiente oliendo a tierra mojada. Todo eso a mi alrededor, y en mi ser surgía una vida nueva, un pequeño ser que me acompaña cada día, que me ha extinguido la sensación de soledad que a veces nos inunda y desde que sé que estás conmigo nunca he vuelto a sentir.
No sé cómo será tu cara, ni tus ojos, ni tus manos, no sé cómo te llamarás ni si serás una niña o un niño, pero sólo sé que ya eres parte de mí, he intentado escribirte, pero me daba miedo a que las palabras se llevaran esta preciosa sensación, esta magia que siento ahora mismo, porque cada día que pasa, ahora que se está pasando el mal cuerpo y las fatigas, me haces sentirme mucho más feliz.
Me gusta mirarme la tripa, cómo va creciendo, por ahora muy tímidamente pero ya sobresale, ha habido cambios en mi cuerpo e incluso en mi mente, has cambiado toda mi concepción del mundo, ya no soy yo, ahora somos nosotros.
Sé que estás conmigo e imaginar el momento en el que llegues, en el que te estreche entre mis brazos es algo indescriptible. Aún no te siento moverte, pero deseo con fuerza que eso ocurra, me gusta hablarte, me gusta pensar y leer para los o las dos. Desde que sé que estás conmigo no hay ni una sola noche que me despierte sin tener mi mano en mi vientre, creo que si te acaricio me sientes, creo que sientes todo lo que me pasa., por eso intento no enfadarme en clase y gritarles menos a los alumnos, porque no quiero que odies el colegio desde ya... te quedarán tantos años estudiando...
Tu madre es profe, enseña lengua y literatura en la ESO y Bachillerato, aunque a veces, siento que enseñar a ser buenas personas a mis alumnos es lo mejor que  puedo hacer por ellos. Aunque antes, tu madre fue periodista y este gusto por la escritura jamás va a desaparecer e intentaré inculcártelo siempre. No sé, ya me irás conociendo, no tengo ni idea si seré buena madre, soy nueva en esto, aunque como cada una de las tareas que he emprendido en mi vida, daré todo para que las cosas salgan como deseo.
Me gustaría que esta sea la primera de las cartas que te escribo, aquí en mi blog, porque quiero hacer partícipe de mi felicidad a todo el mundo que me lea. Por ahora, me quedo con tu primera ecografía, creo que vas a ser muy enérgico/a, movías tus manos con mucha fuerza, como molesto por la presión en la tripa, yo creía hasta ver cómo me sonreías, fue un instante lleno de magia, y a mí lo único que me salió de la boca fue: qué graciosino el bebé, no deja de moverse con lo chico que es. A tu padre y a tu abuela se les caía la baba, no fueron capaces de decir absolutamente nada. Y yo sólo sé, que ya te quiero y aún no te conozco.





sábado, 19 de enero de 2013

El temporal


Y la luz viene y se va,
y el viento la atrapa
entre sus transparentes manos
 mientras le chilla al oído,
y con el pelo mojado
la dulce lluvia se pelea con la vida...
lluvia, viento y luz,
naturaleza hundida entre una paz agónica
que no llega...
huracanes de pasiones,
temporales de incesante magia.
Y al final, la luz decide quedarse,
el viento acomplejado se marcha con la lluvia,
la luz solitaria finge una felicidad marchita
y la lluvia cree haber ganado
de nuevo,
esta guerra, y no...
solamente una batalla.


sábado, 8 de diciembre de 2012

LLuvia

La lluvia impregna de tristeza mi corazón destrozado, en pequeños trozos tiernos de desolación fría y templada. Palabras, momentos, palabras que lo ahogan en el invierno helado y arrítmico. No termina en este desfiladero angosto y nevado el camino. No va a terminar, solo continúa... Encontremos un sendero en el que la luz y la primavera se confundan con destellos. Lo hay, existe. Saltar del precipicio es la solución sencilla.. y más cobarde. Aquí está mi mano, ahora mismo inerte por el desconsuelo, aquí mi sonrisa, ahora mismo apagada por el deshielo. Aquí estoy yo, hoy, mañana y siempre.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Princesas


Hace unos días, una amiga escribía en su muro del facebook que "tropezar no es lo malo, encariñarse con la piedra sí". Y yo le respondí lo siguiente: "Lo bueno es que yo con tantas piedras he hecho un castillo, y ya al menos puedo mirar el camino desde las torres". Y ella me respondió: "Tú siempre princesa". Y eso me ha hecho recordar los muchos momentos en los que la gente te hace sentir como una princesa. Y princesa en el término más amplio, no Doña Letizia, ni Doña Cristina, ni princesas como las de Disney, princesas de carne y hueso con sus cosas buenas y malas, pero sencillamente princesas.

Los que me conocéis, sabéis de sobra(y decir esto no sé si peca de poco modesta) que soy sencilla. Ante todo una tía muy sencilla, muy llana y creo que también amable y agradable al trato.(Sí, lo sé, hoy no he ido a visitar a ninguna de mis dos abuelas). El caso es, que  a veces se me olvida como soy, muy a menudo diría yo. Pero gracias a Dios, siempre tengo cerca a gente que me recuerda quién soy y me hacen sentirme muy especial. Hoy aprovecho para dar las gracias a todas esas personas que siempre están cerca, que siempre te tienden una mano en los momentos de bajón, en los momentos en los que a uno se le olvida que es especial, que es distinto y diferente. Y que valorarse uno mismo es el primer paso para sentirse tranquilo y feliz consigo mismo, porque si no te sientes bien...¿cómo van a ver cómo eres los demás?. Así que sí, yo princesa, yo me siento princesa, y agradezco esos vocativos de princesa hacia mi persona, porque la verdad que me hacen sentirme como tal. Gracias, gracias, gracias.

 Y no lo olvidéis...las princesas sonríen, las princesas son felices, las princesas siempre ven el lado bueno de la vida, las princesas siempre consiguen lo que quieren, bien sea un príncipe azul, un castillo o gobernar el reino entero. Las princesas son guapas, hay princesas modernas y princesas recatadas, pero siempre princesas hermosas y diferentes con su punto de encanto. Así que amigos míos... ¡yo soy y me siento como una PRINCESA! Con tantas piedrecitas ya tengo un castillo, me voy a bajar de las torres para continuar andando, porque... quiero otro castillo distinto que esté más cerca de la playa...por ejemplo. Sean felices y disfruten de esta agradable tarde de lluvia.

PD: Perdonen ustedes esta entrada de hoy, pero hace meses que no escribo y tengo que ir calentando motores. Sean pacientes.


jueves, 23 de agosto de 2012

Suspiro...
la oscuridad, la música, el momento...
todo me hace acercarme a ti,
pero no puedo, no debo,
la razón quiere vencer al deseo.
Tus manos me rozan con timidez,
esperando una respuesta que no
quiero que llegue,
y me acaricias la piel muy suavemente,
pero me acerco, rozo poco a poco tus labios,
sin llegar a apoyarlos, como una mariposa aleteando
casi sin mover el aire,
y volvemos a sentir la caricia carnosa de mi boca...
 y ya, sin posibilidad de huir,
tus labios se unen a los míos en un tímido beso,
la inseguridad, el miedo,
se deshacen en cristales rotos de locura,
un mar de sensaciones me recorre el estómago,
suben y bajan al compás de la intensidad 
amarga y dulce del deseo.
Se intensifica el ritmo prodigioso de la pasión,
un beso, dos, miles,
rompimos la barrera de lo prohibido,
la razón ausente en un recodo del mar,
perdidos... entre tantos besos...
imposible encontrar de nuevo el rumbo
 es imposible...
pero no quiero parar ya.

lunes, 20 de agosto de 2012

Picos de Europa

Altas cimas de verde nieve...
contagiadas por el vuelo eterno y suspendido
de pájaros con esperanzas oscuras,
la luz invade las nubes
y la niebla cansada, allí,
donde el cielo se une con la tierra.
Alejado de lo humano,
lo terrenal se confunde con el mundo primitivo,
la soledad, el silencio...
interrumpido por nosotros.
El aire...
rasga con delicadeza y fuerza...
el corazón eterno sin alas de la vida.


20 de Junio de 2012. Fuente Dé. Picos de Europa.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Caminos

Cada vez tengo más claro que la vida es una gran encrucijada de caminos por la que vamos paseando y en la que tenemos que elegir qué dirección tomar cada cierto número de pasos. A veces son tan cortos, que uno no percibe que ha cambiado el sentido y cuando quiere verlo ya está inmerso en una vegetación distinta, en unos colores nuevos, olores cambiantes que hacen revivir los sentidos y despertar de golpe  dentro de un lugar diferente al que se hallaba. ¿Debo estar aquí? ¿Estoy en el sitio correcto? Esa pregunta surge retumbando entre los árboles, se mete por tu boca y te atraviesa hasta las entrañas. 
Hace poco me dijo una amiga que uno sabe que está en el lugar correcto si se siente feliz, si está tranquilo. Si se siente esa paz, lo mejor es quedarse entre esos lares. Pero es tan complicado saber si estás en el camino correcto... Yo no sé si haré bien, en épocas de cambio, de crisis como se suele decir, todo se tambalea y la incertidumbre siempre te acompaña y tus miedos, tus deseos y lo que quiere uno de verdad se entremezclan en un caos perfecto que a veces te lleva a la autodestrucción o a la autocreación.
¿Qué estoy haciendo? Definitivamente no lo sé, pero algo me dice que estoy en la entrada del sendero, pasando la colina, y sólo tengo que avanzar unos pasos, porque la luz ya la veo y el cielo a mi alrededor está muy claro, incluso soy capaz de escuchar el arroyo de agua clara que tanto me reconforta, ese agua que renueva y da la vida.

martes, 7 de agosto de 2012

Whatsappear

Hace mucho que no escribo en el blog, pero esta entrada no va a ser sobre política, ni sobre el panorama nacional con todas las desgracias que inundan el día a día nada más leer la prensa o escuchar a Rajoy. Esta entrada va sobre el Whatsapp. Sí, ese modo de comunicación que nos tiene totalmente enganchados a los móviles día y noche. Ha cambiado nuestras vidas, y la forma de relacionarnos.
Antes que nada, quiero confesarme: yo tengo un problema y estoy enganchada, totalmente enganchada. Reconozco que paso más tiempo mirando el móvil que haciendo cualquier otra cosa. Y reconozco que si no tengo mi móvil cerca, me llego hasta a estresar, y pienso... ¿cuántos whatsapp tendré cuando lo vea? ¿Me habré perdido algo importante de mi grupo... " primera comunión de la prima de la hija de la vecina"?
Uno antes, iba a tomarse algo con los amigos, y... se hablaba, se dialogaba. Ahora, atiendes a varias conversaciones a la vez muchas de ellas virtuales, ausentes físicamente, pero... ¿no es la comunicación un diálogo entre dos? No es necesario estar en el mismo lugar para confesarse verdades, aunque es bien cierto que no se dice lo mismo mirando a los ojos que a través de unas teclas y una pantalla.
De hecho, a veces eso genera problemas. Pongamos el caso que tenemos cinco grupos de amigos, amigos del trabajo, amigos íntimos, amigos superíntimos...y uno critica a fulanita en el de amigos íntimos por error, cuando debía ponerlo en el de superíntimos... un problemón bien gordo porque queda hasta recogido por escrito, ahí tienes la prueba, me has llamado tonta, tonta, bien alto y claro.

Luego está lo del tono de los mensajes. Sí, eso del tono creo que es más bien cosas de nosotras, las mujeres: "Pepi me ha mandado un mensaje y mira el tonito con el que lo ha dicho". Y habrá cerca algún hombre que te dirá, a ver es que lo de tono no lo pillo simplemente ha puesto: a las cinco nos vemos en la plaza. Y tú miras a tu pareja, amigo o hermano con ojos de pantera y le dices: ¡No os dais cuenta de nada! Lo ha dicho con un tonito de enfado, ¿cómo no te das cuenta de eso?. Y claro, esos problemas surgen sobre todo entre parejas, entre hombres y mujeres. Ellos...el tonito no lo pillan. Inocentes....

Y luego está el: "Te he mandado un whatsapp, y lo has visto, porque has entrado a las 19:55, y si no has contestado es porque no has querido, que ya te vale" Mito urbano, leyenda... no se sabe. En teoría todos sabemos que si hay dos rayitas aquello se ha enviado pero.... la cuestión es ¿lo ha leído con la última hora de acceso que pone arriba o no? Mis compañeras de trabajo y yo,  un día de aburrimiento, nos pusimos a hacer pruebas de todo tipo, te mando el mensaje, no lees el mío, pero entras y lees el de Marta y a ver que pasa. Y sinceramente... el estudio no fue concluyente. Y a los pocos días, salía la notica en Abc o El País diciendo que no siempre las dos barritas era leído ni la hora de entrada en la aplicación lo aseguraba. (Yo personalmente creo que la crisis influye en todo, muchas parejas y amistades se estaban yendo al carajo, de modo que como cortina de humo se sacó en los medios esa noticia inventada... no sé que piensan). Para mí, personalmente eso es un coñazo, lo leo cuando quiera, contesto cuando quiera, no siempre puedo contestar aunque últimamente mi móvil sea un apéndice de mi cuerpo. Y por favor, que nadie se enfade. 

Estar enganchado al whatsapp o al móvil, te hace perderte momentos de la realidad, porque yo me he dado cuenta que en ciertos momentos me estaba interesando más la conversación del móvil que lo que tenía a mi alrededor y eso llega a ser un poco triste. Hicimos un día la prueba de quitarle a un amigo su móvil durante una hora. Él más enganchado que yo...mucho más...muchísimo diría yo. Pues fue quitarle el móvil y se le cambió la cara, se puso nervioso, intranquilo, hasta creímos ver como le caía una gota de sudor por la frente. Como los niños pequeños, preguntó cuanto queda para que me deis mi móvil una vez cada dos minutos. Él no lo sabía pero tenía mono, igual que una droga necesitaba a su móvil entre sus manos. Yo creo que lo acostaría de noche a su lado, encima de su almohada para no perderlo de vista.

Pero también tiene cosas buenas, como poder charlar GRATIS con tus amigas y contarle lo que te pasa. De hecho tengo amigas con las que antes pasaba tiempo sin hablarles y ahora cada día nos contamos cositas y eso me encanta. Y así podemos continuar la amistad, que siempre quedar para un café no es sencillo.

Bueno,confieso que el primer párrafo del post lo escribí hace unas semanas cuando estaba completamente enganchada, ahora después de un fin de semana en el extranjero sin red móvil me he desintoxicado un poquito y puedo ir al servicio o a la calle sin llevar el móvil encima. ¡Qué cosas estas de las adicciones! Lo que pasa es que lo que creo es que me desengancho de una cosa y me hago adicta a otra. ¡Todo el mundo tiene sus imperfecciones! Sean felices con whatsApp o sin él, pero felices.





viernes, 8 de junio de 2012

Siento

 
Siento que la luz profunda se adentra en mi alma,
siento que la calma me inunda a tu lado,
un momento, un instante, y cerca,
tan cerca tus manos...
Siento el tiempo ahogando mi alma,
siento lagunas de hielo que abrasa,
siento que muero,
siento que vivo, y al final...
en lo profundo, en lo antiguo, en lo triste,
en las ruinas eternas de mis espaldas....
una luz, un brillo, un atisbo...
¿una esperanza?
Esperanza de tu nombre, de tus caricias,
del calor que me despierta el corazón,
de las nubes que se mueven,
que sienten, que quieren...
Dan paso al sol,
dan paso a la vida,
dan paso a mis raíces,
a la felicidad... a ti....
Pero me siento aislada,
siento inmensas columnas que me paran,
siento el huracán que me paraliza,
que me arrastra
me hace volver a atrás...
Y me pierdo, me insulto, me odio...
 porque estoy a un paso de tus besos,
a un sólo paso de tenerte,
y no puedo.
Necesito fuerza, necesito aire,
necesito un corazón cubierto de amapolas blancas...
Pero un muro me separa del campo maravilloso y eterno,
y gritaré, saldré, podré.
Porque sólo pensar,
sólo imaginarte entre mis brazos,
rozando mis labios...
sólo eso me estremece.
Mi corazón estaba enterrado 
entre las tinieblas solitarias....
ahora va subiendo, se va elevando,
por favor... cuando viva...
 agárralo fuerte y extiende tu mano.
Para Eli. Que me recuerda de vez en cuando que tengo que escribir. Esta poesía no es de de hoy, pero bueno, prometo esta semana meter otra entrada. Besitos.

jueves, 26 de abril de 2012

Triste

No puedo evitar sentirme así. Triste. Miro alrededor, y por mucho que quiera ver el lado positivo no lo encuentro.Las noticias de cada mañana crean una penumbra horrorosa sobre mi cabeza. No puedo entender cómo retrocedemos día a día, paso a paso. La otra noche concretamente no podía dormir, no podía dormir después de leer un par de noticias: el copago de medicamentos, la anulación de la convocatoria de oposiciones, la no asistencia sanitaria de inmigrantes, la pasada reforma laboral. No sé, una serie de datos que me hacen pensar que cada día la cosa está peor, y que en vez de mejorar, todos esos recortes no han rebajado más de un punto respecto al mes pasado la deuda. ¿Qué será lo próximo?

Mi abuelo me comentaba ayer que no entendía como de golpe podía irse todo lo alcanzado con sudor y esfuerzo. Me comentó cómo aceptaron con alegría la sanidad pública, pero que aquello no había estado ahí siempre, y que antes, si estabas muy enfermo y  eras pobre, ya sabías que estabas más cerca del otro mundo que de este. "Niña, yo con la edad que tengo ya, no pensé que volvería a ver tiempos así."

La conversación se fue por otros derroteros y acabamos hablando de la primera vez que habían visto el mar mi abuela y él. Él en la mili, porque le tocó la marina en Bilbao, le pregunté algo que me llamó la curiosidad." Abuelo, ¿ tú te has bañado en el mar?, sí hija, pero agarrado a una escalera porque yo no sé nadar. ¡Es cierto, no sabía nadar! Algo tan normal hoy día como es nadar, en épocas pasadas era imposible de hacer a no ser que tuvieras cerca el mar o una ribera. He nacido, bueno, hemos nacido, en una época de grandes posibilidades a todos los niveles. Sé nadar desde que tenía tres años prácticamente, mi abuelo con 89 años morirá sin tener el gusto de saber flotar o sumergirse sintiendo la presión del agua en la frente. Mi abuela en cambio, jamás se ha bañado en el mar, y no lo vio hasta que no tuvo más de 40 años, cuando mi madre fue a estudiar con una beca a Huelva. Sí hija, la primera vez que fuimos a visitar a tu madre vimos el mar, tan inmenso, tan grande, precioso. Y esto me hace recordar la noticia que leí ayer, volvemos a épocas pasadas en las que las becas sólo las tendrán aquellos que sean brillantes, los demás, nada de nada (si tienes dinero, todo lo que quieras, claro).

¿Y la reforma laboral? Todos esos derechos que tanto costó adquirir a los trabajadores y que se han ido de un plumazo, o más bien por un Decretazo. ¿Podemos quedarnos impasibles ante tal ataque? ¿De verdad tenemos que asumir que se llevan los derechos para dárselos a los empresarios y banqueros? Flipante. 

El sistema público sanitario y educativo francamente se está yendo al garete, y esto es sólo el principio, ¿hasta dónde puede llegar la cosa?. ¿Nos veremos como en Grecia dentro de nada? 
En Educación, el castillo arde en llamas: más horas de trabajo para los funcionarios, que al fin y al cabo, si me tengo que sacrificar ahí me da igual, pero lo que implica es miles de interinos en la calle por asumir yo más horas, y como no, una bajada de la calidad en las clases porque acabaremos dando materias que no son las nuestras; aumento de la ratio de alumnos por profesor (esto me preocupa muchísimo porque perjudica al profesor y a los alumnos, señores, eso no es mejorar la enseñanza, es cargársela. ¿Cómo puedo atender a la diversidad con 40 alumnos por clase? Que alguien me lo vaya enseñando porque es lo que nos espera.); subida de las tasas universitarias y la consiguiente reducción de becas para esos estudios. Bueno estos son algunos ejemplos, mejor no sigo.

¿Hablamos de la sanidad? Porque no dejo de pensar en todos los ancianos que necesitan para vivir sus medicamentos y que con las miserias que reciben de pensiones y el copago no comprendo cómo lo van a hacer, pero bueno, eso es lo que hay ¿no?. La verdad que uno se plantea esto y mucho más. El ambiente social se está caldeando: más parados, menos derechos, cabreo generalizado, la prima de riesgo subiendo... Indignados, enfadados, defraudados... Una situación idílica.

 Y termino haciendo referencia a mi abuela, con sus casi 90 años, sentada en su sofá y feliz con lo poco que tiene, cuando voy a visitarla me pregunta por lo que ve en la tele. Y el otro día me dijo: "hija, las peleas que se ven de los muchachos que están en paro, la gente gritando en la calle enfadada, me dan mucho miedo, ten cuidado, que todo tiene muy mala pinta. ¿No irá a haber una guerra pronto? ¿Eso es en España? Mira que me da susto que estés por la ciudad". Mi abuelo, que tiene  su cabeza muy bien a pesar de la edad, le gritó desde el otro sofá: "esta mujer está tonta, qué guerra ni que guerra, que eso no pasa nada, no te enteras de nada".  Y sabéis qué os digo, que sí se entera, vale que lo de la guerra es una exageración, pero sí se entera y se da cuenta, a pesar de sus enajenaciones por la edad, de que algo está ocurriendo en el país, y es normal que sienta ese miedo y preocupación a lo desconocido, o más bien conocido por ella, porque supongo que el miedo se le generará al recordar episodios pasados de la historia y que yo no he vivido (pongamos el ejemplo de los grises golpeando a estudiantes) pero ella sí.

En fin, que hoy yo ando igualita al cielo gris que ahora mismo cubre Sevilla, la fiesta estará por fuera, en el recinto ferial,  pero sobre mi cabeza sólo veo el nubarrón y una preocupación por el futuro que crece cada día. No puedo evitar sentirme triste y plantearme cómo vamos a salir de esto. Pero una cosa sí que sé, atentando contra los derechos de los más débiles, arrebatando el estado del bienestar con una sanidad pública y un derecho a la educación gratuita, no vamos a estar mejor, así no. Creo que se están equivocando, ese no es el camino.


lunes, 23 de abril de 2012

Vuela, volando que vuela

Un día me di cuenta que podría escribir un libro titulado Cosas que sólo me pasan a mí, constantemente. Sí, tengo una colección de anécdotas estúpidas, con un tono entre lo bochornoso y lo simpático que a ojos externos deben ser un descojone constante. Sin duda, estar cerca de mí es divertido, nunca te puedes aburrir. 

Un ejemplo es lo que me pasó recientemente, podríamos titularlo La boda de mi mejor amiga.
Las bodas son espectáculos sociales en los cuales lo único importante si te paras a pensar es la novia. Un hermoso vestido, un perfecto maquillaje, peinado. Todo gira en torno a ella. ¿Alguien se fija en el color de la corbata del novio? ¿O en el color de la camisa? Por supuesto que no. Es un día emocionante para las familias, los amigos, conocidos etc. En fin, yo me guardaré ahora mismo mi opinión personal sobre el matrimonio, porque para qué. 

A mí, sinceramente, lo único que me interesa de una boda, si yo me casase algún día quiero decir, sería el vestido. Vestirme de princesita disney pero de blanco. Porque eso tiene que llenar el lado egocéntrico que tiene todo hijo de vecino. Lo demás... bueno sí, la despedida de soltera con tus amigas, eso sí que mola, pero que a mí me la podéis organizar ya aunque no me case nunca...¿o es que no me lo merezco?

 Bueno, tal y como iba contando, era la boda de mi mejor amiga (la boda en la que mejor me lo he pasado de las últimas que he ido, pero supongo que será por la cercanía de la persona casamentera). Estuvo guay ver cómo se arreglaba, se ponía el traje, llegaba a la iglesia, la ceremonia y ese largo etcétera. Yo monísima de la muerte, bueno en verdad no tanto, porque como tenía el pie fastidiado no podía llevar tacones, así que era un tapón con pamela, básicamente. Pero bueno, cosas que pasan, una que se tropieza de la forma más estúpida.  

Salimos a la puerta de la iglesia para tirar el arroz a los novios, pero yo me retiré a una esquina no me fuesen a pisar. A estas, que Dios enfadado conmigo, no sé porqué motivo, (creo que con el tobillo ya era suficiente) hizo que se levantara viento, que se cirniera sobre mí, fuerte, rápido y se centrase en volar mi pamela. (Mira que lo pensé veces, me compro la pamela esta o no, mira que tú eres un poco desastre para estar cosas, piénsatelo, venga, y nada, pamela al canto). 

Tuve un aviso, las cosas como son, noté que se elevaba sobre mi cabeza y estuve rápida atrapándola al vuelo. Pero ese fue el primero, Dios dijo, venga más fuerte señor viento, con eso no hacemos nada, y de repente la ventolera fue mucho más fuerte. Pero esta vez, se lo tomó a pecho, mi vestido con un poquito de vuelo comenzó a levantarse, al mismo tiempo, mi amiga me lo intentaba sujetar, yo también, la pamela volaba de nuevo, la gente miraba, la gente reía, y yo roja como un tomate. La pamela, la pamela, era lo que se escuchaba en la cuesta de la iglesia. Yo abochornada, mis amigas descojonadas, y la pamela se fue posando como una mariposa dando saltitos, y se iba, se iba, era difícil cogerla hasta que se despeñó por el cercado de debajo de la iglesia, adiós, adiós pamela.

En fin, cosas que pasan, le podía haber pasado a cualquiera me decía la gente para consolarme. ¡Y un carajo! Le podía haber pasado a cualquiera pero siempre me pasan a mí.  Ya la gente comenzó a pasar, todo el mundo se reía de mí seguro, está claro. Porque la situación era para eso, yo también lo hice. Una exalumna más buena que el pan, que andaba por aquellos lares observando a los invitados, bajó al cercado y me rescató la pamela. Por suerte, no estaba demasiado fastidiada. Aunque traía de regalo una hormiga. 
El resto del día muy bien, pero traumatizada ya de por vida....bueno, en realidad  no es para tanto, sólo  fue una anécdota más. Hay que reirse de uno mismo, total, que vida más triste si uno no ríe ¿verdad?.
Y aprovecho para desearles a los novios un Feliz Matrimonio, lleno de risas, porque las sonrisas sin duda hacen la felicidad.  Así que ya sabéis, reiros, sonreid, que ser feliz es lo más importante.