jueves, 23 de agosto de 2012

Suspiro...
la oscuridad, la música, el momento...
todo me hace acercarme a ti,
pero no puedo, no debo,
la razón quiere vencer al deseo.
Tus manos me rozan con timidez,
esperando una respuesta que no
quiero que llegue,
y me acaricias la piel muy suavemente,
pero me acerco, rozo poco a poco tus labios,
sin llegar a apoyarlos, como una mariposa aleteando
casi sin mover el aire,
y volvemos a sentir la caricia carnosa de mi boca...
 y ya, sin posibilidad de huir,
tus labios se unen a los míos en un tímido beso,
la inseguridad, el miedo,
se deshacen en cristales rotos de locura,
un mar de sensaciones me recorre el estómago,
suben y bajan al compás de la intensidad 
amarga y dulce del deseo.
Se intensifica el ritmo prodigioso de la pasión,
un beso, dos, miles,
rompimos la barrera de lo prohibido,
la razón ausente en un recodo del mar,
perdidos... entre tantos besos...
imposible encontrar de nuevo el rumbo
 es imposible...
pero no quiero parar ya.

lunes, 20 de agosto de 2012

Picos de Europa

Altas cimas de verde nieve...
contagiadas por el vuelo eterno y suspendido
de pájaros con esperanzas oscuras,
la luz invade las nubes
y la niebla cansada, allí,
donde el cielo se une con la tierra.
Alejado de lo humano,
lo terrenal se confunde con el mundo primitivo,
la soledad, el silencio...
interrumpido por nosotros.
El aire...
rasga con delicadeza y fuerza...
el corazón eterno sin alas de la vida.


20 de Junio de 2012. Fuente Dé. Picos de Europa.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Caminos

Cada vez tengo más claro que la vida es una gran encrucijada de caminos por la que vamos paseando y en la que tenemos que elegir qué dirección tomar cada cierto número de pasos. A veces son tan cortos, que uno no percibe que ha cambiado el sentido y cuando quiere verlo ya está inmerso en una vegetación distinta, en unos colores nuevos, olores cambiantes que hacen revivir los sentidos y despertar de golpe  dentro de un lugar diferente al que se hallaba. ¿Debo estar aquí? ¿Estoy en el sitio correcto? Esa pregunta surge retumbando entre los árboles, se mete por tu boca y te atraviesa hasta las entrañas. 
Hace poco me dijo una amiga que uno sabe que está en el lugar correcto si se siente feliz, si está tranquilo. Si se siente esa paz, lo mejor es quedarse entre esos lares. Pero es tan complicado saber si estás en el camino correcto... Yo no sé si haré bien, en épocas de cambio, de crisis como se suele decir, todo se tambalea y la incertidumbre siempre te acompaña y tus miedos, tus deseos y lo que quiere uno de verdad se entremezclan en un caos perfecto que a veces te lleva a la autodestrucción o a la autocreación.
¿Qué estoy haciendo? Definitivamente no lo sé, pero algo me dice que estoy en la entrada del sendero, pasando la colina, y sólo tengo que avanzar unos pasos, porque la luz ya la veo y el cielo a mi alrededor está muy claro, incluso soy capaz de escuchar el arroyo de agua clara que tanto me reconforta, ese agua que renueva y da la vida.

martes, 7 de agosto de 2012

Whatsappear

Hace mucho que no escribo en el blog, pero esta entrada no va a ser sobre política, ni sobre el panorama nacional con todas las desgracias que inundan el día a día nada más leer la prensa o escuchar a Rajoy. Esta entrada va sobre el Whatsapp. Sí, ese modo de comunicación que nos tiene totalmente enganchados a los móviles día y noche. Ha cambiado nuestras vidas, y la forma de relacionarnos.
Antes que nada, quiero confesarme: yo tengo un problema y estoy enganchada, totalmente enganchada. Reconozco que paso más tiempo mirando el móvil que haciendo cualquier otra cosa. Y reconozco que si no tengo mi móvil cerca, me llego hasta a estresar, y pienso... ¿cuántos whatsapp tendré cuando lo vea? ¿Me habré perdido algo importante de mi grupo... " primera comunión de la prima de la hija de la vecina"?
Uno antes, iba a tomarse algo con los amigos, y... se hablaba, se dialogaba. Ahora, atiendes a varias conversaciones a la vez muchas de ellas virtuales, ausentes físicamente, pero... ¿no es la comunicación un diálogo entre dos? No es necesario estar en el mismo lugar para confesarse verdades, aunque es bien cierto que no se dice lo mismo mirando a los ojos que a través de unas teclas y una pantalla.
De hecho, a veces eso genera problemas. Pongamos el caso que tenemos cinco grupos de amigos, amigos del trabajo, amigos íntimos, amigos superíntimos...y uno critica a fulanita en el de amigos íntimos por error, cuando debía ponerlo en el de superíntimos... un problemón bien gordo porque queda hasta recogido por escrito, ahí tienes la prueba, me has llamado tonta, tonta, bien alto y claro.

Luego está lo del tono de los mensajes. Sí, eso del tono creo que es más bien cosas de nosotras, las mujeres: "Pepi me ha mandado un mensaje y mira el tonito con el que lo ha dicho". Y habrá cerca algún hombre que te dirá, a ver es que lo de tono no lo pillo simplemente ha puesto: a las cinco nos vemos en la plaza. Y tú miras a tu pareja, amigo o hermano con ojos de pantera y le dices: ¡No os dais cuenta de nada! Lo ha dicho con un tonito de enfado, ¿cómo no te das cuenta de eso?. Y claro, esos problemas surgen sobre todo entre parejas, entre hombres y mujeres. Ellos...el tonito no lo pillan. Inocentes....

Y luego está el: "Te he mandado un whatsapp, y lo has visto, porque has entrado a las 19:55, y si no has contestado es porque no has querido, que ya te vale" Mito urbano, leyenda... no se sabe. En teoría todos sabemos que si hay dos rayitas aquello se ha enviado pero.... la cuestión es ¿lo ha leído con la última hora de acceso que pone arriba o no? Mis compañeras de trabajo y yo,  un día de aburrimiento, nos pusimos a hacer pruebas de todo tipo, te mando el mensaje, no lees el mío, pero entras y lees el de Marta y a ver que pasa. Y sinceramente... el estudio no fue concluyente. Y a los pocos días, salía la notica en Abc o El País diciendo que no siempre las dos barritas era leído ni la hora de entrada en la aplicación lo aseguraba. (Yo personalmente creo que la crisis influye en todo, muchas parejas y amistades se estaban yendo al carajo, de modo que como cortina de humo se sacó en los medios esa noticia inventada... no sé que piensan). Para mí, personalmente eso es un coñazo, lo leo cuando quiera, contesto cuando quiera, no siempre puedo contestar aunque últimamente mi móvil sea un apéndice de mi cuerpo. Y por favor, que nadie se enfade. 

Estar enganchado al whatsapp o al móvil, te hace perderte momentos de la realidad, porque yo me he dado cuenta que en ciertos momentos me estaba interesando más la conversación del móvil que lo que tenía a mi alrededor y eso llega a ser un poco triste. Hicimos un día la prueba de quitarle a un amigo su móvil durante una hora. Él más enganchado que yo...mucho más...muchísimo diría yo. Pues fue quitarle el móvil y se le cambió la cara, se puso nervioso, intranquilo, hasta creímos ver como le caía una gota de sudor por la frente. Como los niños pequeños, preguntó cuanto queda para que me deis mi móvil una vez cada dos minutos. Él no lo sabía pero tenía mono, igual que una droga necesitaba a su móvil entre sus manos. Yo creo que lo acostaría de noche a su lado, encima de su almohada para no perderlo de vista.

Pero también tiene cosas buenas, como poder charlar GRATIS con tus amigas y contarle lo que te pasa. De hecho tengo amigas con las que antes pasaba tiempo sin hablarles y ahora cada día nos contamos cositas y eso me encanta. Y así podemos continuar la amistad, que siempre quedar para un café no es sencillo.

Bueno,confieso que el primer párrafo del post lo escribí hace unas semanas cuando estaba completamente enganchada, ahora después de un fin de semana en el extranjero sin red móvil me he desintoxicado un poquito y puedo ir al servicio o a la calle sin llevar el móvil encima. ¡Qué cosas estas de las adicciones! Lo que pasa es que lo que creo es que me desengancho de una cosa y me hago adicta a otra. ¡Todo el mundo tiene sus imperfecciones! Sean felices con whatsApp o sin él, pero felices.